Arquitectura Escandinava






                              Markus Kyrkan_Sigurd Lewerentz_Stockholm


                       Markus Kyrkan_Sigurd Lewerentz_Stockholm

Statsbibliotek_Asplund_Stockholm
 




National Bank of Denmark_Arne Jacobsen_Copenhaguen




Xavi en Lund_Cafe Ebbas


animales públicos



 Dibujos sobre lo urbano. En la calle Tuset de Barcelona. 
Inspirados en la lectura  de "El animal público" de Manuel Delgado

Plaza de Rius i Taulet, barrio de Grácia


Una plaza bulliciosa, los sonidos del preparativo de un festival inminente, saludo a un amigo del master de urbanismo y hablamos de las vacaciones que recién han empezado. El sol brilla con fuerza. Los niños gritan, hablan y también callan. Han debido de salir del colegio. Cierta sensación de soledad me acompaña, sin resultarme del todo molesta. Parece como si el tiempo se hubiese detenido tras ritmos frenéticos y obligaciones angustiosas. Pospongo las tareas pendientes viviendo el momento presente, la plaza, los niños, el sol, la libreta blanca en la que escribo en negro. Vocales agudas afinando el sonido del concierto de música folk próximo, bañan esta plaza dominada por un masivo reloj, que nadie jamás mira, erigido en el centro. Los niños hojean revistas en la terraza de un bar. Las madres jóvenes con carros deportivos llevando a sus hijos.
Cerveza, claras, Plátanos, Tipuanas. No espero a nadie.
Quisiera reflexionar sobre la huelga de ayer, la violencia estúpida de unos cuantos, empañando la jornada y dando motivos para que los furgones oscuros a base de emergencias de sirenas desplacen a los ciudadanos de la calzada. Un espacio público cada vez más privatizado, más exclusivo, pero hoy estoy en un banco; ya tome el té en el fres.co y me da pereza ordenar todas estas ideas precisamente hoy, el primer día de vacaciones de mis dos semanas “santas”. Recuerdo aquella frase del cantante Nacho Vegas que decía algo así como que dos extraños preparan una guerra nuclear mientras el se preparaba un té.
Unos músicos callejeros cantan Aleluya.
Carreras, balones y yo tan fuera del conflicto, escribiendo para no encontrarme solo, vagabundo en una ciudad en la que todo el mundo tiene su guión.
La quietud de la plaza, la arquitectura, contrasta con los sonidos cambiantes, rápidos de la batería protagonista, los movimientos incesantes de la gente, gesticulando, andando, sirviendo cañas, buscando monedas en la cartera. Miro a unos niños gitanos sentados en los maceteros de hierro forjado, buscan aventuras, entretenimiento, fuera de los videojuegos, quieren liarla, como los que esta noche quemaban contenedores por la ciudad, emociones fuertes.
El sol se va hiendo, los chicos se levantan del macetero, la percusión llena la plaza y dos niñas haciendo de mamas se sientan en mi banco. Es también su banco y disponen de un mantelito para cambiar a su bebe muñeco. Parece que finalmente solo le abrigan y le devuelven al carrito. Me parece que esta imagen descrita ya habla de lo público, y me siento satisfecho por no tener que hacerlo yo, y me reconcilio con los bancos. Y lo publicó.
Un anciano se sienta en el banco a continuación a observar la plaza, le cedo la vigilancia, realizada através de sus gafas modernas teñidas de amarillo. 

                                 Barrio del Poble Nou







Riviera Maya




Llevamos 48 horas en Cancún, en un resort de lujo. Tengo la sensación de estar en una pequeña isla, cuando no es el mar lo que nos separa del mundo real. Son grandes vallas no tanto en altura, sino en anchura, enormes distancias de complejos privados dificilmente franqueables a pie. Pero, ¿Porque salir si aquí hay de todo? Comida, bebida, en un paquete de todo incluido, una parcela privada del mar del Caribe, piscinas, restaurantes temáticos de cada continente del planeta, tiendas y dispuestos locales contentos de servir al señor cliente, ataviado con una pulsera de un color u otro dependiendo de sus derechos como ciudadano en esta ciudad paraíso.
He recorrido los límites del recinto a pie, he transpasado el control de seguridad y he llegado a la entrada de servicio del hotel, donde las camareras, o limpiadoras esperan su turno para cojer (mejor tomar) el autobús perteneciente al propio resort de vuelta a sus casas. Donde viven por ahora es un misterio. Una de ellas nos contó que tardaba 3 horas en llegar a su casa cada día.
Ayer visitamos Playa del Carmen, era domingo, y sentí alivio al ver disfrutar a personas sin pulserita de la playa. Pescando, bebiendo cerveza en familia, vamos lo cotidiano. Unos mariachis cantando al precio de 80 pesos por canción, unos nachos con guacamole, chile verde, tomate, cebolla y frijoles, acompañados por cervezas Superior. Tan solo algún agente armado con metralleta automática revelaba que estamos en un país con grandes conflictos, no visibles desde luego inmersos en esta Ciudad Paraíso.
Resort Princess, Playa Del Carmen, Península de Yucatán, México, América Central.

09/04/2012


Ruinas Mayas en Chichén Itza, edificio Caracol















Ruinas Mayas en Tulum, edificio del Palacio


10 marzo 2012

Xavi leyendo "Danubio"